Lo bueno
La aprobación de las reformas estructurales, en particular la energética, fue lo bueno de 2014.
En este contexto también destaca la habilidad del Gobierno federal para la aprobación de las reformas.
“La gestión política es lo suyo y tiene objetivos claros tanto políticos como económicos (…) Logró el Pacto por México y además hay una oposición debilitada, para EPN estas noticias son excelentes”, dijo por su parte el director de análisis político del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), Antonio de la Cuesta
Lo malo
“El Gobierno tuvo parte de la culpa por no operar todas las acciones a su mano”, comentó el economista en jefe de Barclays México, Marco Oviedo, quien señaló que no se debió haber implementado esta reforma en plena desaceleración económica.
Lo malo, aseguró Antonio de la Cuesta, es el enfoque que se le ha dado a las reformas, sobre todo en términos económicos, como la promesa que bajarán las tarifas eléctricas en el corto plazo derivado de la reforma energética.
“Lo grave es que aún con reformas tenga la tentación de inyectar los recursos artificialmente para demostrar los resultados” dijo el experto del CIDAC.
Por ejemplo, la tentación de incrementar los subsidios para disminuir los precios de las tarifas eléctricas.
Lo feo
Las reformas tienen puntos débiles. Por ejemplo la laboral fue casi irrelevante, de todo lo que se tenía que cambiar solo se hizo 1%, dijo Heath, quien ejemplifica el papel de los líderes sindicales el cual quedó intocable pese a la falta de transparencia con la que operan.
Para Marco Oviedo algo grave “es la inseguridad y violencia que afecta a varias ciudades del país y a pesar de esto no ha quedado claro qué va a hacer el Gobierno”.
En este contexto para los especialistas resulta necesario que el crecimiento económico se consolide en el corto plazo y que la reforma energética cumpla las expectativas, ya que esto podría llevar a la economía a crecer a tasas de 4% a partir de 2018.
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